Prácticas no recomendadas para levantar capital en una Startup

Estas prácticas se conocen como “Red flags” y varían entre cada inversionista y según el caso, pero en general hay varias que se deben evitar para aumentar las probabilidades de éxito de levantar una ronda de capital.

 

    • No tener los números claros del emprendimiento. Existen KPI’s tanto financieros como operacionales básicos que siempre toca tener claros. No quiere decir que es obligatorio saberse todos los números de la empresa, pero quedar mal con un KPI tan básico como el burn rate, life time value o CAC desestimula mucho al inversionista creando dudas sobre la información y el emprendedor.
    • Ser una empresa de tecnología o fuertemente apoyada en ella y no tener un equipo de tecnología interno. Aunque es entendible que en una etapa de prueba o muy temprana se decida contratar un externo por razones financieras, es necesario reevaluarlo para la siguiente etapa ya que es un riesgo muy alto que el core del emprendimiento dependa de un tercero.
    • No responder los emails o no hacer seguimiento. Es necesario responder los correos de los inversionistas de una forma clara, sencilla y concreta. La mala o falta de comunicación puede ser muy grave y así como los emprendedores hablan entre sí, los inversionistas también lo hacen. Por más exitoso que un emprendimiento sea siempre va a necesitar capital.
    • No ser realista. Esto es difícil de medir y depende de cada caso, pero crear un modelo financiero que replique billones de dólares en sus celdas no es difícil, y por otro lado si puede demostrar falta de conocimiento del sector, supuestos irreales, falta de estrategia o conocimiento financiero básico.
    • No ser sinceros con las respuestas. Además de tener los números y respuesta a las preguntas más recurrentes, también se debe saber decir no sé cuándo no se tiene la respuesta e ir acompañado de un email con la respuesta posterior a la reunión. Una mentira es la señal más rápida para rechazar una inversión. Adicional, intentar responder de forma directa y clara, varios inversionistas ven cientos de empresas al año y muchos saben exactamente qué están buscando o quieren. Muchas de esas preguntas dan información de cómo piensan, funcionan y qué buscan los inversionistas, lo cual puede ayudar a emprendedores a enfocarse y prepararse en lo relevante.
    • No compartir documentos. A excepción de documentos cruciales por su información o importancia en la operación, es normal que un inversionista pida documentos como el deck, one pager, estados financieros, acuerdos de accionistas, entre otros.  A menos de que haya una respuesta muy clara del por qué no compartirlos, no enviarlo solo va a generar dudas e ideas de que no están bien hechos, hay información oculta o no existen. Hay que perder el miedo a compartir.
    • Terquedad o ego por parte del emprendedor. Lo natural es que el emprendedor tenga mucho más conocimiento que el inversionista de su negocio en particular. Sin embargo, muchas veces el inversionista puede aportar conocimiento en otras áreas a partir de su experiencia y contactos. Creer que uno se las sabe todas dificulta la relación con el inversionista y cierra potenciales oportunidades en las cuales el inversionista pudiera haber aportado basado en experiencias similares en otros emprendimientos.
    • Que los emprendedores tengan salarios o beneficios por encima del mercado. Todo el mundo necesita un salario y no pagarse tampoco es un buen indicativo, pero tener salarios o ventajas a nivel de mercado es un mal indicativo. Que gran parte de la inversión termine en salarios propios, puede demostrar que el emprendedor no confía al 100% en su negocio, o que la ronda es para subirse el salario y no era necesaria.  Es una buena señal del emprendedor demostrar compromiso ya sea poniendo capital propio o más tiempo y trabajo del remunerado.
    • Que los emprendedores no estén 100% en el emprendimiento. Es difícil dejar el trabajo que uno tiene o dedicarse del todo a una idea que uno no sabe si va a funcionar o no, pero si ni siquiera el emprendedor quiere tomar ese riesgo, por qué razón un inversionista lo tomaría.
    • No tener modelo financiero o no poder explicarlo. Los inversionistas en generales son bastante financieros, así que llegar con grandes debilidades en el área donde ellos más saben no es un buen comienzo.
    • No diluirse o no querer vender participación. Es mejor ser dueño parcial de una empresa viable que tener el 100% de una empresa que no va a sobrevivir. Es natural querer conservar el mayor porcentaje posible de la empresa, pero arriesgar la empresa aumentando la probabilidad de fallar por no vender una participación extra en una etapa temprana a una valoración menor puede ser un error. Esto se puede traducir en muchas rondas pequeñas o rondas largas, una operación golpeada constantemente por falta de capital, pérdida de oportunidades y crecimiento más lento del potencial.
    • Estar muy atados a su idea de negocio. Si bien es muy importante que el emprendedor esté convencido y crea en su idea, es igual de importante la capacidad de hacer cambios cuando sean necesarios. Los emprendimientos exitosos son el resultado de una evolución de ideas y pruebas que poco a poco desarrollan el producto final. Estar atado a la misma idea puede ser muy peligroso y pone en riesgo el desarrollo exitoso del emprendimiento.  Estas prácticas se conocen como “Red flags” y varían entre cada inversionista y según el caso, pero en general hay varias que se deben evitar para aumentar las probabilidades de éxito de levantar una ronda de capital.   

    Comenzar un emprendimiento no es un camino fácil, pero estar preparado es una gran ventaja. La inversión de capital puede ser parte esencial de un emprendimiento y por lo tanto estar preparado para levantar capital es un factor crucial en el éxito como emprendedor.